jueves, 25 de diciembre de 2008

LA ULTIMA BUENA NOCHE


No hay estrella de Belén pero si sus ojos de lucero que a pesar del tiempo no han perdido la candela de enredarme con tan solo un pestañazo.

Suspiramos pechos al unisonó como en una cadencia danzonera que ambos adivinamos.

Onomatopeyas conocidas: no hemos perdimos el ritmo, aun después de años de no compartir la sabrosura de la pista de un motel.

Cuando me asome a la ventana y vi a la ciudad tintinearme con sus miles de lucecitas como de nacimiento, justo encima de mi cabeza la luz de la luna difuminaba cualquier señal del estrellado cielo por brillante que fuera, como celosa, pensado quizás en que mi egocentrismo de rey mago mágico me empujaría a sentir algún remordimiento.

La platinada luz azul palindromatica me señalaba por detrás de mi tu espalda desnuda y tu respiración tranquila, mostrándome como envuelta dormías enredada en ti misma.

¿Por qué venir tan lejos para dejarnos ir?, Tlalpan quizás te resulta nostálgicamente inadecuado, tal vez sea cierto lo que me dijiste entre murmullos: los dos tenemos muchas respuestas.

No puedo definir qué es lo que más extrañaba de ti, creo que eres la parte complementaria de mi rompimiento generacional, para nuestros arañados treintas
es casi media vida desde que tuvimos nuestro primer contacto, ocho navidades
juntos, repartierdonos un rato en tu casa y terminar en la mía, embotados de sidra y
cerveza terminábamos dormidos y abrazados en mi cama, luego hacer el amor para
el recalentado matutino y quizás también el mañanero.

Esta noche es casi como la de hoy,
pero hoy no corrimos de tu casa a la mía.

Hoy nos corrimos de todos ellos, luego de casi cinco años de no vernos esta navidad es diferente, esta navidad la festejamos en un lugar de pecaminosa estigma, de urgencias insustituibles, de clandestinidad.

Tu piel huele a nuevo, la que deje de abrazar es en realidad a la que extraño… esta noche buena es la última, esta noche dejaremos de correr, ¿Por qué tendrías que elegir navidad para tu boda?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¡TRES!, ¡TANDA DE TRES! 3/3

Perro viejo no aprende trucos nuevos,
el colmillo es quebradizo,
nunca aprendio a dar la patita.

¡TRES!, ¡TANDA DE TRES! 2/3

...Le das el tren, no lo sueltas,
te aguantas y lo dejas ir. ¿otro?.

¡TRES!, ¡TANDA DE TRES! 1/3

Muñequita piernas largas y zapatitos de plata,
cuando bailes en mi cabecita,
nomas quitate los taconcitos.

sábado, 9 de agosto de 2008

ARCOIRIS ENNEGRECIDO


Las arañas del pasado me siguen masticando los testículos.
El moho de mi entrepierna entretejida ennegrece el futuro.

Pintalo todo de negro como dirían las piedras rodantes:
así eliminaremos notas discordantes:
"¡ella es una arcoiris!" rematarían.

Termina con tus problemas: con el problema mas grande que todo calla.

sábado, 19 de julio de 2008

SAN PINCHE IDILIO


(Y terminaras por alejarte, por desmembrar al disoluto: encumbrando al imposible, venerando a San Pinche Idilio).

Libranos de amar San Pinche Idilio: patrón de las causas imposibles reversas, santo encomendado en contracorriente de Antonino: sácanos de la tentación consumada, liberanos del mal que es nuestro dueño conductista.

San Pinche Idilio: ¿Porque te presentas canturreando profecías, ya todos conocemos el final, si ya todos preconcebimos tu obsesión de sanguijuela, tu dimensión de vértigo embriagadora, estupidizante, domesticadora, adorable?.

San Pinche Idilio mi agridulce compañía: lasceras el miocardio de noche y de día.

Amen.

miércoles, 9 de julio de 2008

COSAS DESAJUSTADAS


Hay cosas desajustadas en la casa de mi vida: tuercas flojas, tornillos barridos, los ángulos están flojos y rechinan, alguna conexiones no embonan (unas entran con calzador, las otras están guangas), creo que la humedad del techo terminara por derrumbarlo sobre mi cabeza casposa de yeso... Sin embargo cuando me asomo por la chueca ventana dejo de experimentar la redundante sensación, dejo atrás el sentimiento agrio que se percibe, dejo el sentimiento que cala que aprieta y sofoca.

Afuera el cielo fresco esta abierto como el rastro de una res en rastro, y yo sigo viendo le el rostro agrio a mi mismo: estoy enclaustrado conmigo... Afuera todo es techo protector, me gusta que el agua moje para refrescar ideas, afuera la brisa azul sopla con soltura, ¿que importa ya si deje mi ropa adentro?.

Salgo, escapo por la ventana casi en referencia beatlesca, no traigo un cuchillo pegado a mi cintura, pero si mis uñitas de gavilán pollero y los colmillos de cánido hambriento, no traigo mis lentes, pero si forzó la vista como panochitas orientaloides, ni necesito tantas dioptrias.

¡Que bueno que salí a tiempo!, ¡que bueno que escape de mi misma estancia!, que bueno que no me olvide adentro de mi, ¡que bueno que me acompañe!, (el cielo azul abre aun mas sus costillas), los avechuchos canturrean y mis labios inesperadamente sonrien: nadie me dijo que también había puertas afuera.